viernes 5 de febrero de 2010
lunes 1 de febrero de 2010
LA IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACIÓN DE LOS MENORES
En toda acción educativa llevada a cabo con menores es imprescindible la participación de estos.
Los niños pueden y deben participar. Es un derecho reconocido y ratificado por la practica totalidad de los países del mundo (salvo dos excepciones).
La convención sobre los derechos de niño dice en su artículo 12: “Los estados partes garantizaran al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho a expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño en función de la edad y madurez del niño” Igualmente en sus artículos 13, 14, 15 y 17 y en todo el espíritu de la convención esta presente la participación del menor.
La Psicología evolutiva estudia el desarrollo de la participación infantil. Desde el primer año de su vida el bebe nace con recursos para participar en su entorno y los adultos estamos preparados para responder a sus demandas de interacción.
Los niños y niñas tienen unas necesidades de autonomía (“Hacia una teoría de las necesidades infantiles” de Ochaíta y Espinosa):
- Participación activa y opinión
- Vinculación afectiva.
- Interacción con adultos
- Interacción con iguales
- Educación formal
- Educación informal
- Juego y tiempo de ocio
- Protección de riesgos psicológicos
- Educación sexual
A los dos o tres años los niños intentan participar activamente en las decisiones relacionadas con sus rutinas diarias; se oponen sistemáticamente a las normas (desarrollo de su identidad).
A partir de los seis o siete años, los niños desarrollan notablemente la capacidad para participar en la vida familiar y en otros ámbitos (escuela, grupos de iguales, municipio).
Pueden y deben expresar su opinión, decidir y negociar con los padres sobre múltiples aspectos relacionados con la vida familiar (ropa, aseo, ocio y tiempo libre, nuevas tecnologías, etc.)
También que pueden y deben participar en las tareas domésticas.
En un estudio publicado recientemente por el Ararteko sobre “La transmisión de valores a los menores”, los niños y niñas de entre siete y doce años son más maduros de lo que suele pensarse:
El 64% de ellos consideran que los padres les hacen cosas que podrían hacer por si mismos.
El progreso en la autonomía y la participación también se pone de manifiesto en el contexto escolar.
• Por tanto, es necesario educar para la autonomía en la realización de los aprendizajes escolares.
• Y fomentar la participación, tanto en el aula como en los órganos democráticos de gobierno del centro.
• Es, asimismo, necesario, fomentar el asociacionismo y las relaciones entre iguales en el ámbito municipal. Lo que hace imprescindible que exista oferta de lugares y foros que posibiliten estas relaciones entre en el entorno municipal cercano.
• Internet es hoy una herramienta imprescindible para fomentar la participación en ámbitos como el escolar y el municipal.
De la participación en esta etapa depende luego el desarrollo de la autonomía y la participación en las posteriores.
Los y las adolescentes tienen una creciente necesidad de autonomía que se manifiesta en todos los ámbitos de su vida.
• Su desarrollo cognitivo, el acceso al pensamiento hipotético deductivo o formal, les capacita para participar y tomar decisiones en su vida familiar, escolar, municipal y social.
• Sin embargo, las características de las sociedades desarrolladas no propician la autonomía del adolescente
– La etapa de formación y aprendizaje es cada vez más larga
– También lo es la etapa de dependencia de la familia
– La incorporación al trabajo y la vida adulta es cada vez más tardía y difícil
• La necesidad de autonomía adolescente suele representar un problema para progenitores, profesorado y educadores a los que resulta difícil “negociar” sobre normas y límites.
Por ello es imprescindible fomentar el desarrollo de la autonomía mediante el aprendizaje de la participación:
– En la familia
– En la escuela
– En el grupo de amigos o amigas
– En el municipio
No “todo vale”. La participación tiene que ser autentica, sin caer en usos habituales a la hora de d
La escalera de la participación” de Rogert Hart señala los distintos niveles que se ponen en práctica a la hora de la participación de los niños y niñas:
1. Manipulación
2. Decoración
3. Participación simbólica
4. Asignado pero informado
5. Consultado e informado
6. Acción iniciada por adultos; decisiones compartidas por niños/as
7. Acción iniciada y dirigida por niños/as
8. Acción iniciada por niños/as; decisiones compartidas por adultos
Fuentes de información: IUNDIA y UNICEF
Los niños pueden y deben participar. Es un derecho reconocido y ratificado por la practica totalidad de los países del mundo (salvo dos excepciones).
La convención sobre los derechos de niño dice en su artículo 12: “Los estados partes garantizaran al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho a expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño en función de la edad y madurez del niño” Igualmente en sus artículos 13, 14, 15 y 17 y en todo el espíritu de la convención esta presente la participación del menor.
La Psicología evolutiva estudia el desarrollo de la participación infantil. Desde el primer año de su vida el bebe nace con recursos para participar en su entorno y los adultos estamos preparados para responder a sus demandas de interacción.
Los niños y niñas tienen unas necesidades de autonomía (“Hacia una teoría de las necesidades infantiles” de Ochaíta y Espinosa):
- Participación activa y opinión
- Vinculación afectiva.
- Interacción con adultos
- Interacción con iguales
- Educación formal
- Educación informal
- Juego y tiempo de ocio
- Protección de riesgos psicológicos
- Educación sexual
A los dos o tres años los niños intentan participar activamente en las decisiones relacionadas con sus rutinas diarias; se oponen sistemáticamente a las normas (desarrollo de su identidad).
A partir de los seis o siete años, los niños desarrollan notablemente la capacidad para participar en la vida familiar y en otros ámbitos (escuela, grupos de iguales, municipio).
Pueden y deben expresar su opinión, decidir y negociar con los padres sobre múltiples aspectos relacionados con la vida familiar (ropa, aseo, ocio y tiempo libre, nuevas tecnologías, etc.)
También que pueden y deben participar en las tareas domésticas.
En un estudio publicado recientemente por el Ararteko sobre “La transmisión de valores a los menores”, los niños y niñas de entre siete y doce años son más maduros de lo que suele pensarse:
El 64% de ellos consideran que los padres les hacen cosas que podrían hacer por si mismos.
El progreso en la autonomía y la participación también se pone de manifiesto en el contexto escolar.
• Por tanto, es necesario educar para la autonomía en la realización de los aprendizajes escolares.
• Y fomentar la participación, tanto en el aula como en los órganos democráticos de gobierno del centro.
• Es, asimismo, necesario, fomentar el asociacionismo y las relaciones entre iguales en el ámbito municipal. Lo que hace imprescindible que exista oferta de lugares y foros que posibiliten estas relaciones entre en el entorno municipal cercano.
• Internet es hoy una herramienta imprescindible para fomentar la participación en ámbitos como el escolar y el municipal.
De la participación en esta etapa depende luego el desarrollo de la autonomía y la participación en las posteriores.
Los y las adolescentes tienen una creciente necesidad de autonomía que se manifiesta en todos los ámbitos de su vida.
• Su desarrollo cognitivo, el acceso al pensamiento hipotético deductivo o formal, les capacita para participar y tomar decisiones en su vida familiar, escolar, municipal y social.
• Sin embargo, las características de las sociedades desarrolladas no propician la autonomía del adolescente
– La etapa de formación y aprendizaje es cada vez más larga
– También lo es la etapa de dependencia de la familia
– La incorporación al trabajo y la vida adulta es cada vez más tardía y difícil
• La necesidad de autonomía adolescente suele representar un problema para progenitores, profesorado y educadores a los que resulta difícil “negociar” sobre normas y límites.
Por ello es imprescindible fomentar el desarrollo de la autonomía mediante el aprendizaje de la participación:
– En la familia
– En la escuela
– En el grupo de amigos o amigas
– En el municipio
No “todo vale”. La participación tiene que ser autentica, sin caer en usos habituales a la hora de d
La escalera de la participación” de Rogert Hart señala los distintos niveles que se ponen en práctica a la hora de la participación de los niños y niñas:
1. Manipulación
2. Decoración
3. Participación simbólica
4. Asignado pero informado
5. Consultado e informado
6. Acción iniciada por adultos; decisiones compartidas por niños/as
7. Acción iniciada y dirigida por niños/as
8. Acción iniciada por niños/as; decisiones compartidas por adultos
Fuentes de información: IUNDIA y UNICEF
MENORES EN CENTROS DE PROTECCIÓN TERAPÉUTICOS
La situación de los niños y niñas que se encuentran en centros terapéuticos del sistema de protección en España por trastornos de conducta y dificultad social despertó la atención de la opinión pública durante los primeros meses del año 2009, tras publicarse en el informe del Defensor del Pueblo del Estado español experiencias concretas de desprotección institucional y abusos contra sus derechos humanos. Hasta entonces, dicha realidad había permanecido invisible, pese a los esfuerzos de organizaciones y profesionales comprometidos por conseguir lo contrario.
Durante el año 2008, y dentro de la cempaña Exige Dignidad; Amnistía Internacional recabó información que impulsó la investigación que su informe recoge. Con este trabajo se pretendía que el Estado español respondiera y cumpliera con sus obligaciones internacionales y salvaguardara los derechos humanos de los menores. Para ello, la organización examinó la protección institucional proporcionada y sus carencias a la luz de los estándares internacionales y incluyó casos que le preocupaban en materia de derechos humanos.
Los casos que fueron puestos en conocimiento de Amnistía Internacional por parte de menores, familiares, abogados, educadores y otros profesionales incluyen castigos físicos, aislamiento, suministro abusivo de medicación, ausencia de servicios adecuados para el cuidado de su salud y otras conductas y omisiones que, en algunos casos, tuvieron como desenlace el suicidio de alguno de los menores.
El Defensor del Pueblo publicó un informe sobre la situación de los menores con trastornos de conducta o en situación de dificultad social en los centros de protección terapéuticos el 2 de febrero de 2009. Sin embargo, las reacciones de las autoridades competentes para investigar y corregir las situaciones denunciadas en dicho informe no fueron diligentes ni ajustadas a las obligaciones internacionales contraídas por España en materia de derechos humanos. La negación del problema o la puesta en marcha de actuaciones mínimas en el mejor de los casos, han sido la norma general. El Estado español no ha tomado las medidas necesarias para garantizar que todas las autoridades, especialmente las administraciones autonómicas con competencias en la materia, respondan a las obligaciones internacionales sobre derechos humanos.
Con ocasión del examen periódico ante el Comité contra la Tortura, el Estado español fue interrogado al respecto, pero en su respuesta no informó de ninguna investigación que se hubiera abierto a causa de los abusos denunciados en el informe de Defensor del Pueblo y sólo destacó los esfuerzos de coordinación entre un número considerable de instituciones e instancias a distinto nivel y con diferentes competencias y roles en el sistema de protección. A raíz de esta insatisfactoria respuesta, el 19 de noviembre de 2009, el Comité contra la Tortura se dirigió de nuevo al Estado español y reiteró su preocupación sobre las alegaciones de aislamiento y administración de forma contraria a los artículos 11 y 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño. El Comité contra la Tortura recomendó que se tomaran las medidas oportunas para asegurar unas condiciones humanas dignas, y que se investigaran exhaustivamente todas las alegaciones de abusos o malos tratos cometidos en estos centros.
Con la investigación realizada por Amnistía Internacional, la organización ha podido constatar la falta de voluntad de la mayoría de las autoridades por despejar la opacidad que rodea al sistema. De entrada, las Administraciones autonómicas denegaron el acceso de los investigadores de la organización a los centros terapéuticos. Esta negativa fue explícita en algunos casos . En otros, fue ignorada o se hizo lo imposible para que no se llevaran a cabo las visitas acordadas a fuerza de imponer condiciones inaceptables.
Durante el año 2008, y dentro de la cempaña Exige Dignidad; Amnistía Internacional recabó información que impulsó la investigación que su informe recoge. Con este trabajo se pretendía que el Estado español respondiera y cumpliera con sus obligaciones internacionales y salvaguardara los derechos humanos de los menores. Para ello, la organización examinó la protección institucional proporcionada y sus carencias a la luz de los estándares internacionales y incluyó casos que le preocupaban en materia de derechos humanos.
Los casos que fueron puestos en conocimiento de Amnistía Internacional por parte de menores, familiares, abogados, educadores y otros profesionales incluyen castigos físicos, aislamiento, suministro abusivo de medicación, ausencia de servicios adecuados para el cuidado de su salud y otras conductas y omisiones que, en algunos casos, tuvieron como desenlace el suicidio de alguno de los menores.
El Defensor del Pueblo publicó un informe sobre la situación de los menores con trastornos de conducta o en situación de dificultad social en los centros de protección terapéuticos el 2 de febrero de 2009. Sin embargo, las reacciones de las autoridades competentes para investigar y corregir las situaciones denunciadas en dicho informe no fueron diligentes ni ajustadas a las obligaciones internacionales contraídas por España en materia de derechos humanos. La negación del problema o la puesta en marcha de actuaciones mínimas en el mejor de los casos, han sido la norma general. El Estado español no ha tomado las medidas necesarias para garantizar que todas las autoridades, especialmente las administraciones autonómicas con competencias en la materia, respondan a las obligaciones internacionales sobre derechos humanos.
Con ocasión del examen periódico ante el Comité contra la Tortura, el Estado español fue interrogado al respecto, pero en su respuesta no informó de ninguna investigación que se hubiera abierto a causa de los abusos denunciados en el informe de Defensor del Pueblo y sólo destacó los esfuerzos de coordinación entre un número considerable de instituciones e instancias a distinto nivel y con diferentes competencias y roles en el sistema de protección. A raíz de esta insatisfactoria respuesta, el 19 de noviembre de 2009, el Comité contra la Tortura se dirigió de nuevo al Estado español y reiteró su preocupación sobre las alegaciones de aislamiento y administración de forma contraria a los artículos 11 y 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño. El Comité contra la Tortura recomendó que se tomaran las medidas oportunas para asegurar unas condiciones humanas dignas, y que se investigaran exhaustivamente todas las alegaciones de abusos o malos tratos cometidos en estos centros.
Con la investigación realizada por Amnistía Internacional, la organización ha podido constatar la falta de voluntad de la mayoría de las autoridades por despejar la opacidad que rodea al sistema. De entrada, las Administraciones autonómicas denegaron el acceso de los investigadores de la organización a los centros terapéuticos. Esta negativa fue explícita en algunos casos . En otros, fue ignorada o se hizo lo imposible para que no se llevaran a cabo las visitas acordadas a fuerza de imponer condiciones inaceptables.
sábado 2 de enero de 2010
MENORES AFECTADOS POR VIH/SIDA Y EDUCACIÓN
La pandemia del VIH/SIDA no solo amenaza la salud física y la supervivencia de millones de niños y niñas en todo el mundo, sino que destruye a sus familias y les priva del amor, la atención y la protección de sus padres. El estigma y la discriminación que a menudo provoca la infección por VIH pueden ser motivo de exclusión y aislamiento de los niños y privarles de la posibilidad de recibir educación. Los niños y niñas cuyas familias están afectadas por el VIH/SIDA sufren problemas emocionales y psicológicos. Las penurias económicas debidas a la incapacidad de trabajar. Con frecuencia, también recae sobre ellos la carga de atender a sus familiares enfermos. Los niños que quedan huérfanos debido al VIH/SIDA corren mayor riesgo de ser víctimas de la explotación, el abuso y la violencia. Inversamente, el peligro que corren los niños y niñas de contraer el VIH aumenta cuando no reciben suficiente protección, como en las situaciones de explotación sexual, trata, violencia, conflictos armados, reclutamiento en las fuerzas y grupos armados, desplazamiento, detención y prisión, matrimonio adolescente y mutilación genital femenina.
La pandemia del VIH/SIDA no solo amenaza la salud física y la supervivencia de millones de niños y niñas en todo el mundo, sino que destruye a sus familias y les priva del amor, la atención y la protección de sus padres. El estigma y la discriminación que a menudo provoca la infección por VIH pueden ser motivo de exclusión y aislamiento de los niños y privarles de la posibilidad de recibir educación. Los niños y niñas cuyas familias están afectadas por el VIH/SIDA sufren problemas emocionales y psicológicos. Las penurias económicas debidas a la incapacidad de trabajar. Con frecuencia, también recae sobre ellos la carga de atender a sus familiares enfermos. Los niños que quedan huérfanos debido al VIH/SIDA corren mayor riesgo de ser víctimas de la explotación, el abuso y la violencia. Inversamente, el peligro que corren los niños y niñas de contraer el VIH aumenta cuando no reciben suficiente protección, como en las situaciones de explotación sexual, trata, violencia, conflictos armados, reclutamiento en las fuerzas y grupos armados, desplazamiento, detención y prisión, matrimonio adolescente y mutilación genital femenina.
SOLUCIONES: CREAR UN AMBIENTE PROTECTOR PARA LA INFANCIA
A fin de combatir la difamación de las personas afectadas y eliminar confusión, los gobiernos deben reconocer la enfermedad y sus consecuencias.
Es necesario oponerse a los prejuicios, la humillación y la difamación que sufren frecuentemente los niños infectados con el VIH/SIDA, o que han quedado huérfanos o vulnerables debido a esa enfermedad.
Debe protegerse el derecho de los jóvenes que viven con VIH/SIDA, y promulgar leyes para asegurar un acceso igualitario a servicios esenciales como la salud y la educación.
Los medios de comunicación pueden ayudar a crear conciencia, combatir los mitos y limitar y eliminar los tabúes sobre el VIH/SIDA convalidando esos temas como asuntos aceptables de debate y ofreciendo información precisa sobre la enfermedad y su prevención. Incorporar las opiniones y la participación infantil puede ayudar a romper el silencio y poner fin a la difamación.
A fin de evitar el riesgo de infección, todos los niños y niñas deben aprender acerca de la salud sexual y contar con la capacidad para rechazar relaciones sexuales peligrosas o no deseadas, y para buscar opciones más seguras. Es necesario apoyar a los niños y niñas ya afectados o infectados para que adquieran aptitudes que les permitan sobrellevar su situación, tomar decisiones con conocimiento y protegerse de la explotación y el abuso.
Se deben invertir recursos y empear todas las aptitudes necesarias para realizar labores de seguimiento de las familias vulnerables, respaldar a las familias dispuestas a criar o adoptar niños y niñas huérfanos y fortalecer los servicios comunitarios.
Todos los niños y niñas infectados o afectados por el VIH/SIDA deben tener acceso a la educación, un derecho humano fundamental. La enseñanza reduce también la vulnerabilidad ante la explotación. Los servicios de atención infantil y de apoyo psicosocial basados en la comunidad son necesarios para ayudar a que las familias y las comunidades sobrelleven la situación.
Por último, es importante hacer un seguimiento para convalidar las actividades de los gobiernos y las comunidades orientadas a reducir las consecuencias de la enfermedad, es fundamental emplear indicadores sobre el grado de bienestar de los niños y niñas afectados por el VIH/SIDA.
Fuente: www.unicef.org
martes 10 de noviembre de 2009

QUÉ ES LA EDUCACION SOCIAL ?
Tradicionalmente, la definición de la educación social ha sido abordada desde la historia en dos perspectivas:
Atendiendo a los ámbitos de trabajo del educador social o a los colectivos a los que se dirige su actuación (educación de personas adultas, educación no formal, etc.)
Atendiendo a los fines que se persiguen con la acción socioeducativa
Así, se entendería la educación social como el derecho de la ciudadanía que se concreta en el reconocimiento de una profesión de carácter pedagógico, generadora de contextos educativos y acciones mediadoras y formativas, que son ámbito de competencia profesional del educador social, posibilitando:
La incorporación del sujeto de la educación a la diversidad de las redes sociales, entendida como el desarrollo de la sociabilidad y la circulación social.
La promoción cultural y social, entendida como apertura a nuevas posibilidades de la adquisición de bienes culturales, que amplíen las perspectivas educativas, laborales, de ocio y participación social.
Tradicionalmente, la definición de la educación social ha sido abordada desde la historia en dos perspectivas:
Atendiendo a los ámbitos de trabajo del educador social o a los colectivos a los que se dirige su actuación (educación de personas adultas, educación no formal, etc.)
Atendiendo a los fines que se persiguen con la acción socioeducativa
Así, se entendería la educación social como el derecho de la ciudadanía que se concreta en el reconocimiento de una profesión de carácter pedagógico, generadora de contextos educativos y acciones mediadoras y formativas, que son ámbito de competencia profesional del educador social, posibilitando:
La incorporación del sujeto de la educación a la diversidad de las redes sociales, entendida como el desarrollo de la sociabilidad y la circulación social.
La promoción cultural y social, entendida como apertura a nuevas posibilidades de la adquisición de bienes culturales, que amplíen las perspectivas educativas, laborales, de ocio y participación social.
ÁMBITOS DE INTERVENCIÓN
La educación social abarca un amplio abanico de ámbitos de intervención entre los que, siguiendo a Petrus (1997) cabría destacar:
Educación social especializada
Animación sociocultural y Educación en el tiempo libre
Acción e Intervención Comunitarias
Interculturalidad y Educación no formal
Educación Ambiental
Intervención en Tercera Edad
Intervención en drogodependencias
EDUCACIÓN SOCIAL EN MENORES
EL PAPEL DEL TEJIDO ASOCIATIVO EN PREVENCIÓN DE MENORES
Educación social especializada
Animación sociocultural y Educación en el tiempo libre
Acción e Intervención Comunitarias
Interculturalidad y Educación no formal
Educación Ambiental
Intervención en Tercera Edad
Intervención en drogodependencias
EDUCACIÓN SOCIAL EN MENORES
EL PAPEL DEL TEJIDO ASOCIATIVO EN PREVENCIÓN DE MENORES
La experiencia asociativa es un espacio importante para la socialización y la resocialización. Es importante tener asociaciones dentro del grupo en el que se trabaja, pues sólo los grupos bien organizados serán capaces de modificarse ellos mismos y de transformar la realidad social. Se debe dialogar y organizarse mediante redes comunicativas, las personas deben tomar conciencia y asumir su situación, y las experiencias grupales le valdrán para saber quien es desde las relaciones con el otro. Para la experiencia asociativa se necesitan educadores-animadores que dinamicen y motiven os procesos de relación y participación, que ayuden a los sujetos a ser protagonistas de su desarrollo. Debe ayudar a lo menores a ser capaces de tomar alternativas, a comprometerse con el medio social, a participar en la vida comunitaria, etc. el que los menores se asocien supone establecer relaciones interpersonales positivas, respeto mutuo y aceptación de las opiniones del otro, y la participación en la realidad social.
La intervención con el menor debe abarcar también su entorno, su realidad social, no sólo actuar sobre el menor. Cualquier intervención que no tenga en cuenta al sujeto y al medio social con el que interactúa perderá la perspectiva global del sujeto como ser en relación co sus semejantes y su entorno. lo importante es saber actuar en los dos paralelamente, tanto en el individuo par que pueda desenvolverse en la relación social y en el entorno social que ha hecho que el individuo se encuentre en situación de riesgo social/inadaptación y/o marginación.
Con la animación sociocultural se potencia el desarrollo del sujeto dentro de su propio contexto, buscando su integración social y buscando también la transformación de la sociedad. La animación sociocultural es una metodología para asegurar que los programas y proyectos socioculturales se construyen con la participación responsable y activa de los ciudadanos. La animación sociocultural es una intervención para el contexto social y el individuo y una intervención desde el propio contexto social, desde la comunidad, se facilitará la articulación entre lo individual y lo colectivo.
La intervención con el menor debe abarcar también su entorno, su realidad social, no sólo actuar sobre el menor. Cualquier intervención que no tenga en cuenta al sujeto y al medio social con el que interactúa perderá la perspectiva global del sujeto como ser en relación co sus semejantes y su entorno. lo importante es saber actuar en los dos paralelamente, tanto en el individuo par que pueda desenvolverse en la relación social y en el entorno social que ha hecho que el individuo se encuentre en situación de riesgo social/inadaptación y/o marginación.
Con la animación sociocultural se potencia el desarrollo del sujeto dentro de su propio contexto, buscando su integración social y buscando también la transformación de la sociedad. La animación sociocultural es una metodología para asegurar que los programas y proyectos socioculturales se construyen con la participación responsable y activa de los ciudadanos. La animación sociocultural es una intervención para el contexto social y el individuo y una intervención desde el propio contexto social, desde la comunidad, se facilitará la articulación entre lo individual y lo colectivo.
BIBLIOGRAFIA
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